Una obra recién terminada tiene superficies delicadas y nuevas —porcelanato pulido, griferías, vidrios, madera, pintura fresca— que un aseo brusco puede dañar de forma irreversible: rayar un vidrio al quitar cemento, opacar un piso con un producto ácido, marcar una grifería.
La experiencia en limpieza de fin de obra consiste, en buena parte, en saber cómo retirar los restos de material sin dañar la terminación nueva: qué producto usar en cada superficie, cómo remover cemento o pintura sin rayar, y en qué orden trabajar. Éclat trata cada terminación con el método adecuado, porque en una entrega el objetivo no es solo limpiar, sino entregar el inmueble intacto y reluciente.